LOS HOMBRES SÍ LLORAN

11.03.2021

Vivimos en un mundo plagado de profundos cambios signados por la tecnología, la globalización, las familias, la economía... En medio de todos estos grandes cambios se plantea la igualdad de género como un tema crucial para lograr el progreso de las naciones y los estados. ¿Qué desafíos tienen los varones en los nuevos valores que buscan nuestras sociedades?

Los planteos sobre la igualdad de género entre varones y mujeres se encuentran vigentes alrededor de todo el mundo. Organismos internacionales, programas estatales, movilizaciones sociales e iniciativas de la sociedad civil demuestran que la temática está vigente en reclamos colectivos. Y es que en nuestros días están en pleno cambio estructuras sociales y culturales que ordenaron las sociedades por milenios.

El papel de las mujeres en estos reclamos y cambios muchas veces es claro, sin embargo, el rol que cumplen los varones muchas veces no se plantea con tal claridad. Sentirse ofendidos o invalidar los reclamos resulta muchas veces ser una opción. De todos modos, los planteos hacia la igualdad de género son tan profundos que necesitan de reiteradas reflexiones para que sean una realidad en nuestras vidas.

Desde que nacemos, el entorno que nos rodea comienza a enseñarnos normas de conducta, códigos de vestimenta, valores, comportamientos aceptados y rechazados. Con todo ello, desde nuestra infancia comenzamos a formar una manera particular de comprender el mundo que nos rodea y a partir de ello conformamos creencias e ideas sobre nuestro propio ser y sobre el resto. A medida que crecemos muchas veces no nos damos cuenta de que interpretamos la realidad a través de estas creencias e ideas, y resulta ser que al "darlas por hecho" y verlas como "normales", nos cuesta reflexionar sobre ellas y repensarnos así en nuestra vida cotidiana y nuestro modo de ser. Esto genera un riesgo, y es que si no somos capaces de poner en tela de juicio tales creencias, ellas pueden convertirse en prejuicios y limitaciones propias y para las personas que nos rodean.

Desde pequeños a los varones los educan de maneras muy particulares. Frases como "los hombres no lloran", "te comportas como una niña", "un hombre no puede ser vulnerable" o "los hombres son fuertes" se graban en la mente de tal manera que se transforman en mandatos que guían conductas y acciones. Así pasa la vida, los años, situaciones de la vida cotidiana, circunstancias difíciles, y se busca responder ante ello de acuerdo a nuestros valores y creencias. El problema surge cuando estas ideas sobre "cómo debo ser yo y cómo debe ser el mundo" se convierten en prejuicios y limitaciones para la propia persona y para quienes le rodean. Se trata de mecanismos mentales, pensamientos, ideas y creencias tan sutiles que ni siquiera podemos darnos cuenta de que estamos actuando bajo su influencia.

En 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS), demostró cifras globales respecto a que ese año se produjeron aproximadamente 793.000 muertes por suicidio, la mayoría, de hombres.  Diferentes estudios señalan que la tasa de suicidios es un 75 por ciento mayor en hombres que en mujeres, y que la de mortalidad por homicidios es cuatro veces mayor en el sexo masculino. En general los varones se cuidan menos que las mujeres, acuden con menor frecuencia a consultas médicas o consumen como media cinco veces más tabaco y alcohol, factores todos ellos que contribuyen a su menor esperanza de vida. ¿Qué relación existe entre estas situaciones y la igualdad de gènero? Las estadísticas nos llevan a cuestionar el porqué de las mismas, y las causas sociales y psicológicas son fundamentales para comprender estos hechos.

La realidad de muchos varones que se muestran incapaces de decir o demostrar lo que verdaderamente sienten o de reconocer sus propios sentimientos, la predisposición a la violencia como manera de reivindicar la propia masculinidad y buscar aceptación de los pares, modelos sociales estructurados sobre cómo ser hombre y cómo ser mujer. Todos estos aspectos necesitan ser examinados y reflexionados, porque influyen en nuestra vida, nuestras relaciones, nuestro bienestar y el del entorno. 

La igualdad de género plantea enormes desafíos sociales para el respeto a los derechos de las mujeres, pero también abre un nuevo paradigma colectivo para repensarnos como individuos y sociedades. Los varones necesitan asumir los planteos que estos nuevos paradigmas impulsan, no sólo para generar un mundo más igualitario en cuestión de derechos, sino para liberarse de creencias, estereotipos y prejuicios que les atraviesan y dañan desde sus propios mandatos y creencias internas. 

Realizar las tareas del hogar, asumir una paternidad más presente e involucrada con los hijos e hijas, saber pedir ayuda, aprender a comunicar lo que se siente sin enojo, demostrar cariño, dar lugar a que las mujeres tomen el liderazgo en distintos ámbitos, todo ello es, sin duda, un gran desafío para los varones. Se trata de aspectos que permitirán que nos convirtamos en seres humanos más libres, felices y plenos. Discernir conductas y creencias aprendidas resulta ser el camino que lleve a nuestras sociedades a crear paradigmas más inclusivos e integrales. La posibilidad de lograrlo está en cada uno y en cada una, en nuestras vidas diarias, en nuestra relaciones con las demás personas y con nuestro propio ser.

Denise Ferrero Ryan