¿Debo hacer lo que mi familia me dice o debo seguir mi propio camino?

26.03.2021

Muchas veces nos vemos ante la dicotomía de, por un lado, respetar los deseos ajenos y hacer lo que las demás personas esperan que hagamos, o por otro lado, seguir nuestro propio camino. Seguir lo que otros/as nos dicen implica a veces un sentimiento encontrado entre ser leales a todo lo que hemos recibido de nuestra familia y seres queridos o arriesgarnos a apartarnos de esos deseos y seguir por un camino propio que parece incierto y sin apoyos. La verdad es que no es una decisión sencilla pero es una que tarde o temprano muchas personas deberemos tomar.

Seguir el camino propio es arriesgarse a fracasar, arriesgarse a equivocarnos, es no tener la certeza de qué es realmente lo mejor para mi. Sin embargo es una deuda que cargaremos en nuestra vida si no escuchamos lo que nos dice nuestro corazón. Los padres, las madres, abuelos y abuelas y otros seres que amamos recibieron una crianza distinta a la nuestra, forjaron sus propios valores, su propia manera de vivir y comprender la vida. Muchas veces esa manera de vivir es la que consideran mejor para nosotros/nosotras, creen que los caminos que siguieron y en los cuales lograron diferentes cosas son los que deberíamos tomar.

¿Cuántas veces quisiéramos seguir nuestros propios caminos con el apoyo de las personas que amamos? La verdad es que nuestras familias y seres queridos han ido forjando sus propias vidas, y aunque parezca ser una forma de amor la de trasladarnos sus propias maneras de vivir y aspiraciones, detrás de eso existe miedo y también un poco de egoísmo.

La libertad implica siempre un riesgo y el ser consciente de lo que realmente queremos no siempre se presenta de una manera clara. Pero atarnos a lo conocido y no permitirnos explorarnos y explorar nuevas alternativas nos deja con un vacío en el pecho.

Tal vez ese sea el desafío para el cual hemos venido a esta vida, el de poder elegir nuestros propios caminos y el de enfrentarnos a aquello que nos diga que "no podemos" o "no debemos''. Somos seres humanos viviendo una vida que un día va a terminar. La pregunta es cómo quieres llegar a ese momento de la vida en el que mires tu pasado y te preguntes si fuiste feliz.

Hay decisiones que duelen tomar, pero nada se compara a la satisfacción de poder decirse a uno mismo, a una misma, "yo caminé, me tropecé, me caí, me levanté, me equivoqué, disfruté, me animé y logré muchas cosas, y no me arrepiento de todo lo malo que pasé porque aprendí y viví a mi manera".

Tal vez el primer paso sea conocernos y aceptarnos como somos. Aceptarnos con la orientación e identidad sexual que sentimos, aceptarnos con nuestra vocación aunque no encaje en los esquemas que otras personas tienen para nosotros/as, aceptarnos con nuestra manera auténtica de ser, aceptarnos con aquellas cosas que nos hacen bien y nos hacen feliz.

Sería fácil esperar que otro ser nos dijera cuál es el camino correcto, pero la verdad es que el único ser que lo sabe eres tú y las respuestas siempre han estado y estarán en tu corazón. ¿Te atreves a escucharlo?

"Da tu primer paso ahora. No importa que no veas el camino completo. Sólo da tu primer paso y el resto del camino irá apareciendo a medida que camines." Martin Luther King